1er Cursillo de Autoconstrucción Colectiva /// Casa Grande del Pumarejo

Nuestro interés por la autoconstrucción, que según nuestro parecer es una de las posibilidades entre arquitectura y sostenibilidad, condujo a dos de nosotros al primer cursillo de Autoconstrucción que impartió el colectivo Recetas Urbanas encabezado por el arquitecto Santiago Cirugeda y que tuvo lugar en la Casa Grande del Pumarejo, como les gusta llamarla a sus vecinos.

Antes de introducirnos en todo lo que allí se habló, nos gustaría añadir que el lugar no fue elegido al azar. La Casa Grande del Pumarejo es un ejemplo aún vivo de unas formas de habitar hoy en día un tanto desaparecidas. Y es  que sus vecinos han logrado salir adelante gracias a la lucha que han ido desarrollando a lo largo de los años, en contra de muchos procesos burocráticos, inmobiliarios…que intentaban acabar con este patrimonio de la ciudad, pero no sólo por su valor como edificio, sino por su valor social que lo caracteriza.

La propuesta que iniciaba Recetas Urbanas con su primer cursillo teórico era la de intentar recuperar parte de la casa, una parte pequeña que pueda dar paso a algo más grande, regido por unas condiciones colectivas y de autogestión para dar a ver que sólo hacen falta ganas y gente para llevar algo a cabo de manera desinteresada.

Santi Cirugeda estuvo introduciéndonos en su motivo a través de un marco teórico donde explicaba todos los procesos que se han realizado en situaciones similares, muchas de ellas fuera de lo común y gracias a la mano de obra gratuita de aquellos que se interesaron y que decidieron regalar su tiempo para mejorar de una manera autónoma las condiciones de vida de la ciudad, y de las distintas formas de habitar. A través de este discurso, se fueron mostrando una serie de ejemplos que el grupo de Recetas Urbanas ha desarrollado y otros, en su mayoría procedentes de América del Sur donde la población y el mismo gobierno están muy concienciados con el tema, relacionándose en cierto modo, con el hecho de poder ocupar las viviendas vacías, incluso sin terminar de construir ayudándose de la autoconstrucción que permite en este caso, poder personalizar tu propio espacio de primera mano. Así, se incluían recetarios de cómo usar determinadas herramientas y de los procesos para evitar lo daños posibles, como métodos y mecanismos para hacerlo de una manera fácil y sencilla usando materiales reciclados o procedentes de obras, exposiciones u otros a los que ya no sirven.

Por último, Santiago Cirugeda nos animó a participar en la autoconstrucción de la Casa Grande del Pumarejo, cuyas obras comenzarán a finales de este mismo mes. La participación es abierta, puede hacerlo quien quiera que se comprometa con la acción y que tenga ganas de aprender. Para ello, se repartió una ficha para poder colaborar incluyendo un calendario para que cada persona pueda poner su disponibilidad para trabajar. Si alguien está interesado en acudir, debe llevar la ficha a la Casa del Pumarejo y se le comunicará su horario para participar y usar las herramientas que desee. Toda la ayuda es bienvenida!

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